domingo, 16 de marzo de 2008

Entrenamiento

Mi ausencia se ha prolongado por varias razones, una de ellas la económica. Mi dinero se consume como madera seca en un fogón, y yo sigo a la deriva. Sin embargo, quiso el destino darme una mano en este sentido: dos ayudas del destino en una semana, pensé, debo ir por el buen camino. Me hice cliente del pequeño restaurant donde encontré a los latinos, y para mi sorpresa el dueño hablaba castellano. Así, una noche cualquiera de la semana pasada, en una conversación le hice saber que estaba complicado de fondos. Resultado: desde ese día soy lavacopas allí: unos pocos euros y la comida son mi paga; nada mal para empezar. Es más, me consiguió una habitación en un departamento, bastante barata. Para variar no entendí en un comienzo lo del alquiler; al parecer aquí la gente (sobre todo los estudiantes) suele alquilar departamentos y comparten cocina y baño, pero cada uno tiene su habitación. Incluso hasta teléfono en cada una hay. Es como vivir con alguien, pero con más privacidad. Algo parecido a las pensiones de allá, pero en mejores condiciones. La versión moderna de los conventillos, tan populares cuando la inmigración europea a Argentina.

Solucionado el primer problema, y con un poco menos de incerteza en mi futuro, me dediqué a procesar la gran cantidad de información que obtuve el domingo pasado en el entrenamiento. Desafortunadamente alprincipio no pude acceder al vestuario, por lo que tuve que contentarme con lo que ví y oí en el campo; por suerte para mí estos jóvenes (y no tanto) parecen ser vestuariofóbicos, ya que observé que todas las charlas y reuniones las tenían en el campo de juego.

Me quedé cerca de la línea del lateral con mi mejor cara de alemán, como quien se acerca a ver un partidito cualquiera. Desde allí pude ver a este grupo de entusiastas, jugando un loco con 3 personas dentro del círculo. Sinceramente esperaba encontrar algo más de habilidad, sobre todo pensando que sin ser profesionales, enfrentarán a grandes equipos en la Bundesliga. No quiero ser mufa, pero no imagino a estos muchachos teniendo un buen desempeño frente al Bayern Munich o al Schalke 04. De todos modos tengo que aclarar que tampoco estamos frente a un grupo de limitados.

Finalizada la entrada en calor, uno de ellos, bastante alto y de espesa cabellera fue anunciado como técnico del equipo, y se escucharon unos leves aplausos. En Argentina, en los barrios hay una frase que se aplica sin más, independientemente de provincias o regiones: “El gordito al arco”. Aquí parece que la han cambiado, y en vez de arco usan dirección técnica.

Se propuso jugar un partido informal pero con zonas bien definidas para defensores, mediocampistas y delanteros. En 20 minutos de juego hubo más violaciones a esta simple regla, que a los derechos humanos en Irak en los últimos 5 años. Lamentable la disciplina de estos muchachos. En un fútbol tan fuerte tácticamente como el alemán lo van a sufrir. Un interrogante surge aquí, uno más en la interminable lista: cómo llegaron estos muchachos a la primera división? En cuanto lo averigüe serán los primeros en saberlo.

Apenas el técnico dejó sin efecto las restricciones geográficas en el campo de juego, el partido cambió considerablemente, pasando a ser mucho más dinámico y con más goles. Fui testigo de un par de gestos técnicos muy interesantes, que me dejaron una mejor impresión en mi primer contacto con el equipo.

Finalizó todo después de una hora y media de iniciado el partido, y ante la insistencia del técnico se fueron a un arco y permanecieron unos 20 minutos practicando tiras desde fuera del área. Por primera vez logré distinguir a alguien con aptitudes para el arco. Un argentino de pelo lacio, ni corto ni largo; sin duda ese es el arquero del equipo.

Más tarde descubrí (podría ser éste el tercer favor del destino si se quiere) una ventana que dá al vestuario, perfectamente cubierta desde fuera por un árbol. Me trepé y escuché las conversaciones. Mencionaron el próximo partido: mañana lunes a las 20:30 en ese mismo predio. Después siguió una discusión sobre cuál de los James Bond era más lindo, que me dejó más desorientado que todo lo que me pasó desde que estoy aquí. No esperaba esa clase de charlas en un vestidor de fútbol; en fin, se vé que les pegó duro la liberalidad europea.

El lunes estaré en el campo de juego para poder transmitirles, estimados lectores, los detalles del partido. Por ahora los dejo con una instantánea del equipo. La he deformado un poco para que el equipo contrario no pueda conocer la formación titular de antemano. (click para ampliar)

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