Sé que les prometí los puntajes, y también sé que aún no he cumplido. Para todos aquellos que los esperan con mucha espectativa, permítanme matarles la esperanza: no habrá puntajes del partido contra los King’s Hill Kickers. Un momento! Antes de insultar a mi pobre madre quisiera explicarles el porqué de mi decisión. El sábado a la noche, todo transcurría normalmente en mi trabajo: yo lavaba los platos y demás mientras los mozos parecían desbordados por la clientela, un tanto alterados para mi gusto. Cuando el 90 por ciento de los comensales se retiró en menos de 5 minutos, como si siguiesen algún tipo de plan preestablecido, o algún simulacro de incendio, el bar quedó casi vacío, con sus mesas repletas de cubiertos, platos y vasos. El jefe de mozos me hizo señas (ése es mi lenguaje aquí, por ahora) para que ayude a llevar todo a la cocina. Abandoné pues mi cubículo y me adentré en el salón, mirando a todos lados como si fuera un ex convicto en mi primer día de libertad. La casualidad, jugando cada día un papel más importante en mi vida, quiso que observara en una mesa alejada a uno de los jugadores de KVR. Estaba con su laptop, aprovechando las bondades del servicio de internet inhalámbrico que tenemos en el bar. Por mi parte me acerqué a limpiar una mesa vecina, y pude espiar (sé que está mal, lo admito) la pantalla. Había un mail de un tal Lichi que aclaraba algo del equipo; algo relacionado con los jugadores del partido. Parece que fueron muchos que no están en la lista, y si bien jugaron todos, no se volverá a repetir. Los invitaba a ir a entrenarse, pero aclaraba que la inscripción al equipo estaba cerrada. Lo imagino, estimado lector, pensando: cuánto pudo leer este tipo con un solo vistazo! Me apresuro a aclarar que fueron varias idas y venidas hacia la cocina, y vino en mi ayuda el oportuno viaje del player al baño, que me permitió espiar con menos cautela. En vista de la irregular situación del partido pasado, he decidido no publicar los puntajes de los jugadores, pues podría caer en la injusta situación de criticar a alguno que no juegue más, negándole la oportunidad de rectificarse. Por otro lado me comprometo ahora y aquí a esforzarme por conocer más del equipo y de los jugadores, para no tener que repetir el recurso de la crónica anterior, de nombrar a los participantes por los números de sus camisetas.
Esta maniana estuve en el entrenamiento, y tengo jugosos comentarios que hacer, pero lo dejo para otra oportunidad, ya que el deber me llama. Tan sólo les dejo una foto del número diez llevando la pelota. Fíjense en el gesto, la postura, todo. Sus ojos reflejan genialidad, sabiduría en el traslado del balón. Busco palabras y tan sólo me viene una a la mente: Elegancia. (Click en la foto para ampliar).

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