Estimados y fieles lectores, permítanme disculparme por la prolongada ausencia en este espacio. Sabrán ya del último partido del KVR y les suplico que dejen alguna noticia en los comentarios. Lamentablemente no sé absolutamente nada del match, ni resultado ni incidencias (he notado que a los periodistas deportivos Argentinos les encanta esta palabra para describir lo ocurrido en un partido). Esto no pretende ser sólo una nota de perdón; soy responsable de cubrir al equipo en cada partido, y en esta ocasión no pude hacer mi trabajo por un pequeño inconveniente. Lo relataré con todo detalle para que vean que no tuve otra opción, y que me ví forzado a no acudir al último encuentro.
El viernes 28 de marzo, después del trabajo me fui a tomar una cerveza a un bar latino que encontré por casualidad en el centro. La noche parecía llegar a su fin para mí, cuando sin querer comencé una conversación más que interesante con una dama, muy bella por cierto. Parecía un poco ebria y bastante despechada, cóctel explosivo si los hay, y cuando por fin encontró a alguien que entendiera su idioma y la escuchara, se decidió a desahogarse. Así, me contó que su novio mitad latino mitad alemán (me pareció oportuno preguntarle cuál de las mitades era la latina, algo que la hizo reírse y distenderse aún más) la había engañado con una muy linda rubia alemana (ésta vez no mencionó porcentajes, por lo que deduzco que era 100% alemana). Yo no había salido preparado para algo así, pero estando ya un poco “alegre” a causa de los tragos, me dejé llevar por su belleza y le ofrecí mi hombro para llorar. Una cosa llevó a la otra, y unos 20 minutos después, estábamos abrazados en medio de la improvisada pista, disfrutando de una muy suave melodía. Me dio un beso y sonrió, como si por un instante se hubiese olvidado del traidor. Yo le devolví la sonrisa con complicidad, pero en ese momento apareció como de debajo de la tierra el novio, tal vez advertido sobre la situación por alguien del propio local.
- Qué haces con mi novia?- me preguntó un tanto violento. Yo lo miré y ví a alguien muy enojado, dispuesto a todo. Ella me soltó enseguida, y se alejó de los dos, dirigiéndose a la barra y desentendiéndose de la situación. Me enojó muchísimo su actitud de lavarse las manos, como si ella no tuviera nada que ver con lo que acontecía, y cuando el novio me increpó de nuevo, lo miré fijamente y con la voz grave le espeté:
Deje a un lado el cuchillo y conversemos
que las cosas se aclaran con razones
la violencia no arregla nunca pleitos
y el que sabe entender no es menos hombre.
Yo también soy templado a mi manera
mas la vida es sagrada pa´ jugarla
cuando el odio nos llega sin ofensa
y una mala pasión nos arrebata…
Me parece que el tipo no conocía el tango (Por una mala mujer) porque en un solo movimiento cerró la mano y me pegó un derechazo en el medio de la cara que me hizo retroceder y golpearme la cabeza contra la pared. En ese momento estaba tan aturdido que no comprendí lo que pasaba. Sólo unas horas después fui capaz de recordar lo sucedido. Al recibir el golpe de mi nariz salió casi como si hubiera explotado, un torrente de sangre, mucha de la cual fue a parar a la camisa blanca del agresor. Parece que el jóven era un poco impresionable porque cuando vió su ropa totalmente salpicada de sangre, simplemente se desmayó. Siguieron unos gritos, y alguien que llamaba a la policía. Yo, con los sentidos muy disminuidos y viendo al otro en el piso cubierto de sangre, juzgué que sería complicado explicarle a la policía lo ocurrido y convencerlos de mi inocencia (y en alemán!!!), y opté por salir corriendo. En la esquina me encontré con un agente pero iba corriendo hacia el bar, y supongo que nunca imaginó que yo era el sospechoso. Desde entonces estoy en mi casa. No he ido a trabajar en toda la semana aduciendo enfermedad, pero la verdad es que tengo miedo que alguien me reconozca (la gente del bar, el policía de la esquina, el novio d ela chica…) y tener que ir a la comisaría. Supongo que ya no tiene sentido dar una explicación a la justicia, ya que por el sólo hecho de huir seré considerado culpable. Voy a esperar unos días más, y luego saldré nuevamente a enfrentar al mundo. En este tiempo mi cara se ha desinflamado, pero aún me duele un poco. Parezco un oso panda, con un ojo completamente negro, pero lo peor ya pasó.
Espero que me informe algo del partido en los comentarios, y en breve volveré a informar.
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