miércoles, 5 de marzo de 2008

Desorientado

Estimados lectores, en caso de que existan, no los aburriré con ninguna anécdota del viaje desde Buenos Aires a Aachen. Tan sólo les daré un consejo: si van al aeropuerto de Madrid, cuidado, porque los gallegos tienen su propia lógica, la cual los ha llevado a poner todas las indicaciones con las flechas al revés. Para ellos “siga por este camino” se especifica con una flecha hacia abajo, opuesto al resto del mundo.

Una vez llegado a Aachen entendí por qué nunca lo había oído nombrar: en castellano se llama Aquisgrán, aunque tampoco ese nombre me era familiar. Una rápida deducción me llevo a elegir el hotel Aquisgrán como centro de operaciones: si el hospedaje se llama así, seguro alguien debe hablar español, pensé. Por supuesto que mi suposición fue 100 % errónea. Quiso la casualidad, sin embargo, que un huesped viera mi cara de frustración, y conociendo mi idioma, me oficiara de traductor con el amable encargado del hotel. Así logré alquilar una habitación por unos días, hasta conocer la ciudad y poder ubicarme en algo más cómodo. Aproveché los servicios del improvisado traductor, y le comenté con su ayuda al encargado que venía a cubrir la campaña del equipo de latinos en la Bundesliga. La indiferencia con que tomó mi comentario me hizo desconfiar de la pericia del traductor. Después de pagar por adelantado me dediqué el resto del día a dormir para recuperar fuerzas.

Hoy salí a pasear y un hecho extraño atrajo mi atención. No ví carteles, pancartas, pasacalles ni nada que se le parezca referido al Kagen von Rissen. Cómo puede ser, pensé, que un grupo de aficionados llegue a jugar en la Bundesliga y nadie le preste atención ?. Nada, absolutamente nada. Si uno llegase a una ciudad latinoamericana donde se diera similar situación, se encontraría bombardeado con publicidad, gente comentando el hecho en cada bar, en cada esquina, pibes con la camiseta del equipo…En fin, exactamente lo contrario a lo que encontré aquí. Toda la tarde caminando y no pude averiguar nada del equipo que me hará famoso. Tengo un mal presentimiento: si bien es conocida la frialdad de los alemanes, esto se parece mucho al silencio que precede a una catástrofe. Espero estar equivocado, pero temo que algo grave se aproxime.

Seguiré buscando y los mantendré informados.