Qué susto! Cuando ví el comentario firmado por Raúl Ricardo: se viene de nuevo el hambre en Argentina me dije(*). Igualmente sigo sin entender nada. Al Alemán, ya de por sí imposible de descifrar se le suma ahora la cantidad de comentarios que, aún en mi idioma, son todo un misterio. Analizando el de Raúl Ricardo se me plantearon algunos interrogantes: cómo puede ser que se juegue un partido de Bundesliga un miércoles que hay fecha de Champions? La Bundesliga se juega en Holanda? Esas son las más importantes pero tengo más: Por qué no aparece KVR en la página official de la Bundesliga? Me perdí algún detalle? Algún amable lector podría explicarme todo ésto?
Por otro lado se me termina el dinero y no sé que hacer. Ahora comprendo que los ahorros que traje eran insuficientes, por lo que tendré que buscar algún trabajo. Ningún diario me recibirá sin saber Alemán, así que deberé aprender el idioma como primer paso.
A la vida cotidiana me he acostumbrado rápidamente. Es increíble todo lo que se puede hacer sin poder decir ni leer una palabra. La ciudad es muy linda, aunque la geometría es un poco diferente a lo conocido en américa: aquí hay anillos y cuesta un poco ubicarse. Uno puede caminar en diferentes direcciones e incluso así encontrar la misma calle, como me ha pasado con la Einbahnstrasse. Llueve cada día, pero eso no impide que la limpieza esté siempre presente, e increíblemente, los autos no salpican cuando pasan cerca de uno.
Fútbol no he visto. Apenas llegado me fui a las afueras, a los barrios, esperando encontrar miles de campitos repletos de chicos jugando todo el día. En lugar de eso me topé con pequeños clubes, y muchos chicos vestidos igual, entrenando como si fueran profesionales. Será ésa la razón por la que no hay jugadores hábiles en Alemania? Cuando digo hábiles me refiero a los pícaros, los que se destacan jugando en un descampado. Sin lugar a dudas entrenar en una cancha formal y vestidos para la ocasión no es el ámbito ideal para intentar algo distinto. Todo eso lleva al fútbol robótico, planeado de antemano, sin lugar para la improvisación (el fútbol que le gusta a energúmenos como Bielsa, Van Gaal, Clemente, etc.) ; lo opuesto a las canchitas improvisadas como las de nuestras tierras, donde se puede dar que haya algún árbol en medio, o que la cancha no sea rectangular, o que uno no tenga zapatillas y juegue descalzo. Cada uno de los obstáculos estimula la creatividad y, como resultado, uno vé en cada barrio infinidad de pibes felices corriendo detrás de una pelota todo el día, e intentando gambetas maradonianas, mientras aquí se vé un equipo de pibes que entrena a una hora determinada, con impecable uniforme y dándole una, a mi entender, exagerada importancia al entrenamiento físico.
Todo éste ultimo párrafo no hace más que exponer las diferencias que cualquiera puede vobservar mirando un partido de Alemania y un partido de, por ejemplo, Brasil.
Cualquier comentario a favor o en contra será bienvenido.
(*) Presidente Argentino en una época difícil que se vió desbordado por la situación del País.