sábado, 17 de mayo de 2008

Solcito y aclaraciones

Qué tal les ha ido en estas dos semanas estimados lectores? Espero que hayan tenido tan buenos días como nosotros aquí en Aachen. Fueron tan buenos los días de sol (con casi 30 grados!!) y disfruté tanto que, durante ese período climáticamente inusual, dejé casi por completo de lado la añoranza, la pseudo-depresión y las ganas de abandonar mis deberes aquí y migrar para lugares más cálidos. Pero la normalidad y la lluvia acudieron puntualmente este fin de semana, y con ello vuelven mis crónicas. No es que prefiera disfrutar del sol a compartir mi tiempo libre con ustedes vía este espacio, sepan entender, es que…bueno, esteee, sí, prefiero el sol. Como diría Landriscina (gran humorista Argentino) mejor no aclare, que oscurece. Antes de pasar a lo acontecido con el equipo, permítanme un par de comentarios y alguna disculpa. En el post anterior hubo revuelo en los comentarios; aclaro que no es mi intención promover discusiones, aunque tampoco cambiaré mi forma de escribir para desalentarlas. Creo que toda discusión basada en el respeto es buena, y que discutir en esas condiciones está muy lejos de ser sinónimo de pelear. Si bien ya aclaré lo de mi identidad en uno de los comentarios, lo repito aquí para que quede claro: yo no juego en el equipo, no soy parte del equipo, ni tengo ningún tipo de compromiso con ellos. Vine de Argentina a cubrir lo que creí una temporada de un equipo de latinos en la Bundesliga, confundiendo gracias a mi nulo oído para el alemán (que aún conservo después de varios meses aquí…) Bundesliga con Bunteliga. Si bien dejé muchas cosas para este proyecto (como expliqué aquí), y el golpe fue durísimo al descubrir la verdad, debo decir que me encariñé con el grupo que integra el KVR. Es más, no fui totalmente sincero con ustedes; no es cierto que no tenga contacto con ninguno de los jugadores. Voy a poner las cartas sobre la mesa ahora y aquí, y espero que esta declaración no afecte a nadie: tengo desde hace un tiempo cierta relación de amistad con uno de los jugadores, más precisamente con Lichi. Por él supe de las fechas de partidos y entrenamientos, y también he recibido de su parte más de una recriminación, porque ante su negativa a contarme episodios privados del equipo, he recurrido a trucos (como el de la ventana del vestuario) para enterarme de algunas cosas y las he publicado. Èl opina que espiar o hacer trampas para conocer algún suceso privado y después publicarlo es amarillismo; yo prefiero llamarlo libertad de prensa, más acorde la mía con la opinión de muchos periodistas profesionales (no todos, por supuesto; digamos un 99 %). Casualmente nuestro último encuentro fue en la fiesta latina dos semanas atrás. Allí me hizo saber que algunos pensaban que en mi último post se me había ido la mano. Que había exagerado un poco, y que me había pasado con el 10 del equipo contrario. Me comentó que al parecer decir monos salvajes aquí es común, y que no está revestido de racismo. Teniendo en cuenta mi rótulo de nazi al jugador que se expresó de esa manera, debo admitir que mi ignorancia me mal aconsejó, pido disculpas por medio de estas líneas, y como soy de los que piensan que equivocarse y admitirlo es bueno, no eliminaré la frase del post anterior, porque sería como borrar los errores en vez de enmendarlos. Lo que sí haré será tacharlo y poner una referencia a este post, para que en un futuro el que lo lea también lea esta aclaración/disculpa. Una vez aclarado la referencia al nazismo, quiero decir también que todo lo otro que dije del jugador lo sostengo. Desde el arranque se lo notó agresivo, e intentó agredir físicamente a un integrante del equipo. Luego dio un espectáculo deplorable yéndose e intentando arrastrar al equipo con él, tratando de rotular o manchar la imagen del KVR. Rescaté en ese momento y lo repito aquí, la actitud del resto del equipo contrario, confirmando que boludos hay en todos lados, sin importar nacionalidad, religión o color de piel, mal que le pese a R. Ricardo.

Pero vamos a lo nuestro que no es buscar la paz mundial (eso se lo dejamos a las jóvenes que se presentan a los concursos de belleza (?)): el fútbol. Desde le partido que relaté en el post anterior no ha habido otro encuentro oficial, pero sí un par de entrenamientos. El sol no fue la única buena noticia para los muchachos: los del club que les alquila la cancha les permitieron utilizar la de césped en las dos últimas ocasiones. Cuando digo césped no me refiero a una cancha despareja y llena de pozos, pero verde. No, me refiero a una cancha de primera categoría, con un verde impecable y ausencia absoluta de pozos o desniveles. Sin duda esa decisión de parte de la gente del club vino después de ver como estos jugadores se mataron en la cancha en el partido de la que elegí llamar la noche épica. Al parecer no fui el único que se emocionó con esa demostración de buen juego y personalidad…qué noche!... terrible como…ah, perdón, ya les relaté esto en el post anterior. Es que lo recuerdo y me emociono de nuevo; sepan disculpar estos arrebatos de fanatismo.

En los entrenamientos se hizo presente más o menos la misma gente, excepción hecha para Clark Kent Xirú que se retiró lesionado del partido anterior (aunque en la fiesta latina no parecía muy dolorido…). Otro ausente es el ex-número 10 del equipo: el weón Mauricio que le dicen. Escuché comentarios al respecto: parece que su ausencia en partidos y entrenamientos contrasta con su asistencia perfecta a cada fiesta en Aachen y sus alrededores (hasta Köln inclusive). La verdad es que no hay muchas cosas por relatar sobre los entrenamientos: tan sólo una entrada en calor y luego un partidito informal. En el último, sin embargo, hubo una sesión de fotos, y aquí les dejo algunas para coleccionar.

Hasta la próxima (Click en la foto para ampliar).